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July/August 2007
» Contenidos de esta Edición
¬ ¿Existe realmente el mundo espiritual?
¬ Si usted se enfrenta con el lado oscuro del mundo espiritual...
¬ ¿Qué hacemos con nuestro tiempo?
¬ El Día de Expiación: La reconciliación con Dios
¬ El peligroso lado oscuro del mundo espiritual
¬ ¿Qué es la ‘canalización síquica’?
¬ Crecimiento espiritual: De la inmadurez a la inmortalidad
¬ Contacto con el pueblo de Dios: Clave para el éxito espiritual
¬ Dar fruto: Un aspecto vital del crecimiento espiritual
¬ La paz mundial: Una promesa segura
   

 

¿Existe realmente el mundo espiritual?

Tanto la religión como la cultura popular nos bombardean con referencias al mundo
espiritual. Pero ¿existe en realidad? ¿De qué se tratan los fenómenos sobrenaturales?
¿A dónde puede uno acudir para separar la verdad de las fábulas?

Por Mario Seiglie

Se ha preguntado usted alguna vez acerca del ámbito espiritual? Casi todo el mundo alberga cierto grado de curiosidad frente a este tema. Tal vez usted tenga amigos o parientes que incluso sean aficionados a él.

¿Existe verdaderamente el mundo espiritual, o no es más que el producto de una imaginación fecunda? Más importante aún, ¿es benéfico o perjudicial ahondar en él?

Estas son preguntas muy importantes. Y nos guste o no, los periódicos, la televisión, la radio y el cine constantemente nos acosan con este tipo de asuntos. Si en un momento dado examinamos al azar las 10 películas o novelas más exitosas, lo más probable es que varias de ellas tengan como tema central el mundo espiritual. Los programas de televisión que presentan médiums, es decir, personas que aseguran poder comunicarse con los muertos, son cada vez más populares.
En esta era tecnológica sería lógico suponer que los temas más populares serían científicos, pero el hecho es que vemos una gran fascinación con todos los aspectos del mundo espiritual, tanto buenos como malos.

Más aún, este tema es tan vital, que contar con la información correcta al respecto ¡podría algún día ahorrarle a usted y a sus seres queridos enormes sufrimientos y dolor!

En busca de la fuente verdadera

¿Podemos acudir a la ciencia para hallar respuestas a nuestras incógnitas? Si en realidad existe el mundo espiritual, por su misma naturaleza tiene que estar compuesto de algo que no es ni materia ni átomos. Un espíritu es un ser o esencia sobrenatural. Y la comunidad científica tiene poco o nada que decir respecto a las cosas que no pueden verse bajo un microscopio o a través de un telescopio, o que no pueden examinarse en un laboratorio. La ciencia reconoce que se desenvuelve mejor en el mundo físico y es sumamente escéptica frente a todo lo que se relacione con el ámbito espiritual.

Y ¿qué se puede decir de la religión? Ciertamente, la mayoría de las religiones enseñan algo respecto al mundo espiritual. Pero ¿qué tan confiables son sus afirmaciones? La religión oriental, por ejemplo, habla del mundo espiritual, pero sus numerosos libros sobre el tema a menudo se contradicen. Es indudable que la Biblia también tiene mucho que aportar en cuanto al mundo de los espíritus, pero ¿qué tan confiable es?

Después de estudiar las religiones orientales durante 42 años, M. Montiero-Williams, ex profesor de sánscrito en la Universidad de Oxford, comparó los libros de las religiones orientales con la Biblia. ¿Cuáles fueron sus conclusiones? “Si desea, apílelos [los libros de las religiones orientales] al lado izquierdo de su mesa de estudio; pero coloque su Biblia en el lado derecho, completamente sola, con un espacio amplio entre ambos. Porque hay un abismo entre la Biblia y los llamados libros sagrados del oriente, que divide la una de los otros de manera absoluta, irremediable y eterna . . . un verdadero abismo que nunca puede ser salvado por ningún pensamiento científico o religioso” (citado por Sidney Collett, All About the Bible [“Todo acerca de la Biblia”], 1958, pp. 314-315).
Esto se aplica no sólo a los libros místicos de oriente, sino que prácticamente a toda su literatura relacionada con el mundo espiritual, ya que gran parte de su contenido es confuso y carente de confirmación.

¿Es la Biblia una fuente confiable de información?

A lo largo de los siglos, de entre todos los libros que se refieren al mundo espiritual, sólo la Biblia ha demostrado ser una fuente confiable de información que separa lo bueno de lo malo de este ámbito, porque, sin duda alguna, hay dos partes contrapuestas en el mundo de los espíritus.
Contrariamente a otros libros, la Biblia afirma haber sido inspirada por aquel que habita y gobierna el mundo espiritual: ¡Dios! Allí leemos que “toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17).

Además, la Biblia es el único libro que describe el mundo espiritual de manera lógica e histórica, sin contradecirse. Es la única fuente perdurable que nos ha dado información confiable acerca del mundo espiritual y que ha servido de contrapeso seguro para las fuerzas espirituales malignas.
De hecho, hace casi 2000 años su influencia hizo que muchos repudiaran ciertos libros relacionados con el lado oscuro del mundo espiritual. Cuando el apóstol Pablo visitó la ciudad de Éfeso y predicó las verdades de Dios basadas en la Biblia, la reacción de quienes usaban libros sobre brujería y magia fue la de rechazar a estas fuentes de tinieblas espirituales. “Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata. Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor” (Hechos 19:19-20).

De la misma manera, hoy en día vemos que la palabra de Dios prevalece como la fuerza más efectiva en contra de los poderes del mal. Debido en gran parte a la Biblia, vivimos en un mundo en el que se ha eliminado mucha de la magia, brujería, idolatría y superstición tan predominantes en el mundo antiguo, aunque de vez en cuando estas falsas creencias tratan de resurgir, como vemos en la actualidad.

¿Qué es lo que nos dice la Biblia acerca del mundo espiritual? Y ¿cómo podemos beneficiarnos de sus enseñanzas?

Un mundo lleno de ángeles

Primeramente, hay una parte del mundo espiritual que en la Biblia se describe como saludable y benéfica. Tiene que ver con el ámbito de los ángeles buenos y justos. Dios nos dice que fue él mismo quien creó a estos seres espirituales: “Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego” (Hebreos 1:7). Sí, Dios fue el creador de todos los ángeles.

La Biblia nos da algunas descripciones de este reino habitado por millones de ángeles. Al apóstol Juan le fue mostrado este mundo angelical en una visión: “Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones” (Apocalipsis 5:11).

Dios también nos revela que creó a los ángeles antes de que existiera la tierra. Cuando se dirigió a Job y le mostró una breve visión de ese momento, le dijo: “¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra . . . cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios?” (Job 38:4, 7). Aquí “los hijos de Dios” se refiere a los ángeles, que exultaban de gozo al ver la creación de la tierra.

Estos ángeles están compuestos de espíritu y, según la Biblia, no pueden morir (Lucas 20:36).

El propósito de los ángeles santos

¿Cuál fue el propósito de crear ángeles? Esta es otra de las preguntas que sólo encuentra una respuesta confiable y definitiva en la Biblia. Refiriéndose a los ángeles, nos dice: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (Hebreos 1:14).

Esto quiere decir que los ángeles fueron creados para ayudar a los seres humanos en la realización del plan de salvación de Dios. Esta ayuda angelical incluye la protección del pueblo de Dios de muchas maneras. Como se afirma en Salmos 34:7: “El ángel del Eterno acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”.

Por lo tanto, Dios utiliza a los ángeles santos para cuidar y proteger a los suyos. Esta es la parte del mundo espiritual que no debemos temer. Por el contrario, debemos estar muy agradecidos con Dios por haber creado estos poderosos ángeles para nuestro beneficio.

Además, debemos pedirle constantemente a Dios que coloque estos siervos angelicales alrededor de su pueblo para resguardarlos de todo peligro. En Salmos 91:11 se nos dice que Dios “. . . a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”.

Pero ¿qué se puede decir del otro lado del mundo espiritual —el lado oscuro— que también se menciona en la Biblia? Tristemente, es parte de una realidad que debemos enfrentar. Pero la Biblia nos da valiosa información para que nos protejamos de él y estemos alerta frente a sus engaños.

Los orígenes de un mundo espiritual maligno

Si Dios creó el ámbito espiritual para que fuera algo bueno, ¿cómo surgió el lado oscuro de éste? Nuevamente, la única fuente verdadera y confiable de información es la Biblia, escrita bajo la inspiración del ser espiritual supremo: Dios.

Él es eterno, omnipotente, omnisapiente y, además, quien mejor conoce la historia, porque estuvo allí desde sus mismos orígenes.

Así nos habla Dios: “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero” (Isaías 46:9-10). Afortunadamente, él nos ha revelado cómo y por qué surgió este lado perverso del mundo espiritual.

Primeramente, Dios revela que el mal comenzó con uno de esos ángeles creados, llamado Lucero, que se rebeló contra él.

Dios se refiere a este ser en Isaías 14:12-14: “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo”.

En las Escrituras Dios añade aún más información acerca de Satanás y los orígenes del pecado y del mal. En Ezequiel 28:14-17 se refiere nuevamente a este ser: “Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios . . . Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad . . . fuiste lleno de iniquidad, y pecaste . . . Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor . . .”.

Sí, los ángeles fueron creados con libre albedrío y con la capacidad de escoger entre el bien y el mal y, por lo tanto, de pecar.

El dominio de Satanás

En algún momento del pasado distante este querubín (una categoría de ángeles muy poderosos) encabezó una rebelión contra Dios y fue arrojado a la tierra junto con los ángeles que lo secundaron. Las Escrituras nos dicen que “. . . Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio” (2 Pedro 2:4).

El término infierno que aparece en este versículo proviene del griego tartaroo y significa “un lugar de encierro”. (Si desea más información sobre este tema, le recomendamos nuestro folleto gratuito El cielo y el infierno: ¿Qué es lo que enseña realmente la Biblia?)

¿Dónde se encuentra este lugar de encierro? La Biblia nos revela que se halla aquí mismo ¡en la tierra! Cuando Dios le preguntó a Satanás: “¿De dónde vienes?”, éste respondió: “De rodear la tierra y de andar por ella” (Job 1:7). Nuestro planeta es su dominio y también la morada de sus ángeles.

Cuando Jesús fue tentado por Satanás, el diablo le mostró los reinos de este mundo y le dijo: “A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy” (Lucas 4:6).

Por lo tanto, fue la rebelión de este poderoso ser angelical la que dio comienzo al dominio del mal y del pecado aquí en la tierra, mucho antes de que existieran los seres humanos. Ya para el tiempo en que fueron creados Adán y Eva, Satanás se encontraba en la tierra y se manifestó en forma de serpiente, o habló por medio de una de ellas, para engañar a Eva (Génesis 3:1-5).

Las Escrituras también nos revelan que estos ángeles caídos intentarán una vez más arremeter contra el cielo, pero fracasarán. Esto es descrito por el apóstol Juan en Apocalipsis 12:7-9: “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”.

Así, la Biblia nos muestra que el pecado y el mal se originaron a causa de un ángel: Lucero. Éste, rebelándose junto con otros ángeles que lo apoyaron, se convirtió en Satanás, nombre que significa “Adversario”. Efectivamente, pasó a ser el adversario de Dios y de la humanidad. Este fue también el punto de partida del lado tenebroso del mundo espiritual.

Satanás es el gran mentiroso “que engaña al mundo entero” (Apocalipsis 12:9) y que, junto con sus ángeles, es un experto en disfrazarse como un supuesto hacedor del bien. El apóstol Pablo escribió: “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11:14-15).

En la Biblia los ángeles caídos, hostiles hacia Dios y el hombre, son llamados demonios. Junto con su dirigente Satanás, persiguen como meta engañar a los seres humanos con falsas doctrinas, haciendo por lo general la vida muy miserable y, si es posible, destruyendo a las personas. Como leemos en la Biblia: “El Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1).

La batalla por nuestras mentes

Nos demos cuenta o no, ahora mismo se está librando una batalla para controlar nuestras mentes. El apóstol Pablo se refirió a esta guerra espiritual: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12)

A medida que maduramos, inevitablemente advertimos que en nuestra mente los pensamientos buenos y malos batallan entre sí para dominar y moldear nuestra conducta. Satanás tiene el poder de transmitir actitudes y trata de persuadirnos para hacer el mal. Sólo hay que reflexionar acerca de algunos de los tiranos más crueles —hombres como Adolfo Hitler, José Stalin o Pol Pot— para darnos cuenta de la amenaza que existe cuando los pensamientos malignos llegan a dominar completamente el juicio de uno. Esto es ciertamente algo real, y también peligroso y mortal.

El apóstol Pablo explica cómo opera Satanás para transmitir sus actitudes invisibles pero poderosamente negativas: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Efesios 2:1-3).

Afortunadamente, la Biblia predice una era futura en la cual Satanás ya no podrá transmitir sus actitudes malignas, y el mundo finalmente estará en paz (Apocalipsis 20:2-3). Pero mientras tanto, ¡debemos tener mucho cuidado y proteger nuestras mentes de esta invisible batalla espiritual que está librándose en derredor nuestro! BN

 


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