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Enero / Febrero 2008
» Contenidos de esta Edición
¬ Artículo de Portada
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¬ El Día de Expiación representa el encadenamiento de Satanás
¬ Jesús, Pablo y el nuevo pacto
¬ ¿Qué quiere decir ‘el fin de la ley es Cristo’?
¬ Mitos de la evolución, Parte 2
¬ ¿Cómo será el reinado de Cristo?
¬ Dios, la ciencia y la Biblia
Noticias de actualidad del mundo científico
¬ Detrás de los titulares
Paquistán: Una potencia nuclear se balancea en la cuerda floja
   

 

¿Cómo será el reinado de Cristo?

La Biblia deja muy en claro que Jesucristo regresará a la tierra como Rey y Mesías. ¿Cómo va a gobernar? ¿Nos da la profecía bíblica descripciones de su reinado?

Por Vince Szymkowiak

La Biblia contiene muchas profecías acerca del regreso de Jesucristo, el momento en que va a intervenir en los asuntos de la humanidad de una forma en que el mundo jamás lo ha experimentado.

Por ejemplo, Apocalipsis 11:15 nos dice que cuando él regrese va a gobernar sobre toda la tierra: “El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos”.

Zacarías 14:4 revela que cuando él regrese, “. . . se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos”, el cual se encuentra al oriente de la ciudad de Jerusalén. El versículo 9 nos muestra que después de su regreso, “el Eterno será rey sobre toda la tierra”.

¿Cómo va a reinar en esa época? Analicemos algunos aspectos fundamentales de su gobierno: la compasión, el cuidado y la preocupación del Cristo que vendrá.

Ayuda para los pobres y necesitados

En Amós 9:13 leemos la promesa de que a su regreso ya no habrá más hambre. “He aquí vienen días, dice el Eterno, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán”.

Incontable número de personas en todo el mundo va a la cama cada noche con hambre y con sed. Con frecuencia esta hambre y esta sed son causadas por otros seres humanos. En muchos lugares los recursos como el alimento y el agua están disponibles, pero la corrupción política y la codicia impiden que lleguen a los pobres y necesitados. Así, millones han sido tratados como peones en medio de las luchas por el poder entre los grandes y poderosos.

Cuando Jesús venga, finalmente los pobres y necesitados del mundo serán rescatados. De hecho, “los redimidos del Eterno volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido” (Isaías 35:10).

En Salmos 9:9 leemos que Jesús el Mesías será un “refugio del pobre”. En Salmos 72:4 se promete que “juzgará a los afligidos del pueblo, salvará a los hijos del menesteroso, y aplastará al opresor”. Sí, el reinado de Jesucristo se caracterizará por el cuidado y la compasión por todo ser humano.

En Isaías 9:6 leemos acerca de la primera y la segunda venidas de Cristo. Entre los nombres y títulos que se dan aquí se cuentan: “Admirable, Consejero, Dios fuerte”. Como Dios fuerte, asegurará que “lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite” (v. 7).

Su venida va a garantizar que la indecible crueldad que inevitablemente se asocia con la guerra, ya no existirá más. Bajo su gobierno los seres humanos “. . . martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra” (Miqueas 4:3). La Biblia promete que la paz correrá “como un río” (Isaías 66:12).

Ya no habrá familias ni niños que sufran las consecuencias de la guerra. El Rey reinará “para justicia” (Isaías 32:1). El efecto de esa justicia será “paz; y la labor de justicia, reposo y seguridad para siempre” (v. 17).

Paz y seguridad para los niños

Y al hablar de los niños, él promete que “se multiplicará la paz de tus hijos” (Isaías 54:13). Ya nadie volverá a ser agredido, secuestrado o acosado. Jesús vendrá para garantizar la seguridad y protección de todos. Personalmente impondrá la paz y la seguridad (Apocalipsis 2:27).

Las familias y los jóvenes “habitarán en el desierto con seguridad, y dormirán en los bosques” (Ezequiel 34:25). Las familias “estarán sobre su tierra con seguridad” (v. 27). Actualmente, algunos de los crímenes más horrendos ocurren en los lugares supuestamente más hermosos y pacíficos de la tierra. Estos crímenes nunca más ocurrirán después de que Jesús regrese.

Él incluso cambiará las bestias salvajes (v. 25) de tal forma que ya nunca atacarán ni devorarán a las personas. La seguridad y la tranquilidad serán lo común bajo el reinado de Cristo.

Al describir el compasivo reinado de Jesucristo, las Escrituras lo comparan al cuidado de una tierna y amorosa madre. Cuando él gobierne como Rey, consolará a sus seguidores como una madre consuela a sus propios hijos (Isaías 66:13).

De hecho, todo el capítulo 66 de Isaías es bastante instructivo. Su compasivo reinado comenzará en Jerusalén (v. 10, 13), antes de expandirse a todas las naciones del mundo (v. 18).

Compasión para los prisioneros

Las Escrituras también muestran que Jesús mostrará compasión a los prisioneros. Vendrá a sacar “de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas” (Isaías 42:7).

Su venida conducirá al cumplimiento total de la profecía de Isaías 61:1: “El Espíritu del Eterno el Señor está sobre mí, porque me ungió el Eterno; me ha enviado a . . . publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel”.

A su regreso Cristo libertará a varias clases de prisioneros que existen en el mundo actualmente. Un grupo estará compuesto por aquellos cuyas naciones habrán sido destruidas por la guerra en ese terrible preludio al regreso de Cristo, con los sobrevivientes cautivos en campos de esclavos semejantes a los de la segunda guerra mundial.

El mayor grupo de prisioneros es la humanidad como un todo, que ha estado cautiva bajo el dominio de Satanás y del pecado. Cristo vendrá para libertar al mundo.

Otro grupo es el de aquellos que han sido encarcelados injustamente, que no han cometido ningún crimen y sin embargo tienen que sufrir por un sistema imperfecto y a veces brutal (como en la historia de José; ver Génesis 39:19-23). Aquellos que se opongan al sistema de gobierno tiránico que existirá en el tiempo del fin serán perseguidos, y muchos serán encarcelados injustamente.

Sin importar sus circunstancias, todos tendrán la oportunidad de construir una nueva vida en una nueva sociedad gobernada por el conocimiento de Dios. En esa época “la tierra será llena del conocimiento del Eterno, como las aguas cubren el mar” (Isaías 11:9).

Por fin, un gobierno justo

El mundo actual está caracterizado por decisiones que con demasiada frecuencia están basadas en el prejuicio, el racismo, el sexismo y los rumores. Pero no será así bajo el reinado de Cristo. “No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra” (Isaías 11:3-4). El día vendrá en que todas las preocupaciones de los pobres y necesitados serán por fin resueltas.

La justicia estará presente en todos los aspectos del gobierno. Jesús será “nuestro juez”, “nuestro legislador” y “nuestro Rey” (Isaías 33:22). Esto es algo semejante a las tres ramas del gobierno (judicial, legislativo y ejecutivo) que tienen en su sistema varias naciones. Pero en la mayoría de los casos el servicio de los gobiernos humanos a sus ciudadanos es francamente inadecuado.

La diferencia con el gobierno de Jesucristo, según nos dice este versículo, es que “él mismo nos salvará”. En otras palabras, su gobierno no dejará de resolver los problemas de las personas, sino que cuidará de ellas y les traerá salvación.

En las Escrituras se utilizan los términos más elocuentes para describir la misión de Jesucristo. Se le describe como el pastor tierno que “en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas” (Isaías 40:11). El rey Jesús enseñará, dará ejemplo y aplicará una ternura que nunca se ha visto a escala mundial.

Cuando Jesús vino a la tierra por primera vez, vino para cumplir el papel del “Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Vino para morir por los pecados de la humanidad. Cuando regrese, vendrá como “Rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 19:16). Su ilimitado poder impondrá mil años de paz, gozo, consuelo y seguridad (Apocalipsis 20:4).

A medida que oramos a Dios: “Venga tu reino” (Mateo 6:10), ¡alegrémonos en el conocimiento del gobierno compasivo y misericordioso que traerá Jesucristo! BN

 


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