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Marzo/Abril 2008
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Cómo liberarse de las Adicciones

El flagelo de las adicciones hace estragos en las personas y en toda la sociedad. Estas adicciones adoptan muchas formas y por lo general son bastante destructivas. ¿Cómo puede un adicto liberarse de ellas?

Por John Cafourek

Las adicciones se han convertido en una grave epidemia. No respetan edad, sexo, raza, nivel económico ni ningún otro aspecto. Las estadísticas al respecto son impactantes. Y por increíble que pueda parecer, muchos de los adictos ni siquiera se dan cuenta de su situación.

Aunque las adicciones pueden ser muy variadas, el proceso mental fundamental en la mayoría de ellas es sorprendentemente parecido.

El agente adictivo puede ser el sexo, alcohol, tabaco, metanfetaminas, cocaína, heroína, marihuana, sedantes, tranquilizantes o alucinógenos, e incluso alguna otra sustancia o comportamiento. Sin importar el agente específico, el adicto se vuelve muy propenso a la negación. “¡Ay, por favor, yo no soy adicto! Sólo estoy pasando por un momento difícil y necesito un poquito de ayuda. Soy capaz de controlarme”.

Cualquiera que sea la naturaleza de nuestra batalla personal, otras personas casi siempre pueden ver claramente que nuestro rechazo en reconocer que necesitamos ayuda es una simple negación del problema.

¿Qué es la adicción?

Las definiciones de la adicción varían dentro de los campos de la medicina y la sicología, y aunque no existe un acuerdo generalizado sobre el significado exacto, los expertos han identificado tres comportamientos característicos que parecen estar presentes en casi todas las adicciones:

• Conducta motivada por la emoción, que va desde la ansiedad hasta la compulsión.
• Continuidad en la presentación de la conducta a pesar de las consecuencias adversas.
• Pérdida de control sobre la conducta.

Frecuentemente, las adicciones son clasificadas en dos categorías generales: abuso de sustancias, y comportamiento “compulsivo”. Obviamente, no todas las personas que tienen alguna dificultad en controlar una conducta específica o el uso de alguna sustancia son adictas. Sin embargo, y debido a que muchas de las adicciones son progresivas, lo que al prin-cipio podría parecer un problema relativamente sencillo podría exacerbarse y llegar a convertirse en una verdadera adicción.

El cigarrillo, el alcohol y otras adicciones

Una de las adicciones más comunes es la de la nicotina. El cigarrillo es un verdadero asesino. Cada año el tabaco mata cuatro veces más personas que todas las demás drogas, suicidios, asesinatos, accidentes y sida combinados. Cada seis segundos muere una persona debido a algún tipo de enfermedad relacionada con el tabaco. En todo el mundo, cada año mueren prema-turamente cinco millones de personas como consecuencia del cigarrillo.

El uso del tabaco puede abrir el paso a otras adicciones. Los fumadores son casi 14 veces más propensos a abusar del alcohol, 100 veces más susceptibles de usar marihuana y 32 veces más inclinados a usar cocaína.

Por sí solo, el alcohol contribuye a cerca de 1,8 millones de muertes en todo el mundo cada año. Es la tercera causa más común de muerte en los países industrializados, y la causa principal de enfermedades y dolencias en algunos países. Cerca de un tercio de las muertes relacionadas con el alcohol son el resultado de heridas fortuitas, y casi la mitad de todas las muertes por accidentes de tránsito están ligadas al abuso del alcohol.

Según los expertos, una definición común del alcoholismo o de la dependencia de las drogas establece que la persona tiene una relación patológica con alguna sustancia química que le modifica la conducta.

La relación del alcohólico con el alcohol llega a ser para él más importante que su familia, sus amigos y su trabajo. Esta relación progresa hasta el punto en que el alcohol se vuelve indispensable para poder sentirse normal. Para el alcohólico, sentirse “normal” también implica sentirse aislado y solo, ya que la relación primordial de la que depende para sentirse cómodo la constituye una sustancia química, no otro ser humano.

La adicción sexual es parecida. El adicto sustituye una relación saludable con su cónyuge por una relación enfermiza con un evento o un proceso. La relación del adicto con una experiencia modificadora de su estado de ánimo se convierte en lo más importante de su vida.

Los adictos pasan por etapas progresivas en las que se retraen más y más de la realidad, de sus amigos, su familia y su trabajo. Sus vidas secretas se hacen más reales que sus vidas públicas. Lo que otras personas ven en ellos es una identidad falsa. Sólo el adicto conoce la vergüenza de vivir una doble vida: la del mundo real y la del mundo de la adicción.

Anatomía de la adicción

¿Cómo se origina verdaderamente una adicción? Tal vez no sorprenda saber que comienza con la aceptación de procesos mentales engañosos acerca de uno mismo, permitiendo que éstos se arraiguen en el sistema personal de creencias. Como consecuencia, la adicción es en parte el producto de una falla en las creencias fundamentales que uno tiene acerca de sí mismo, que termina afectando su percepción de la realidad.

Cada persona desarrolla un sistema de creencias que es la suma de las suposiciones, juicios e ideas que ella cree son ciertas. Este conjunto de creencias contiene poderosos mensajes familiares acerca de temas tales como la valoración de uno mismo, relaciones, necesidades y sexualidad. Cuando estas creencias esenciales se tornan imprecisas o defectuosas, adquieren el potencial de convertirse en el impulso fundamental y necesario para desarrollar una adicción.

¿Cuáles son algunas de estas creencias irracionales? Quizá la más común sea la percepción de no ser una persona que vale la pena. Los adictos se convencen de que si se supiera todo acerca de ellos, incluida su adicción, los demás no los valorarían como personas.

También creen que su hábito, su agente adictivo, es su necesidad más importante. La mayor obsesión de su vida se centra en obtener el placer o la distracción del sufrimiento que se derivan de él. El agente o el comportamiento adictivos pasan a ser considerados como la única alternativa capaz de hacer soportable su soledad. Por consiguiente, las creencias personales defectuosas se convierten en los puntos de referencia para intensificar los grados de adicción.

Deterioro del pensamiento

La interacción de las creencias defectuosas produce una percepción errada de la realidad. La negación encabeza la lista. El hacer caso omiso del problema, culpar a otros y minimizar el impacto de su comportamiento llegan a ser parte del repertorio defensivo del adicto.

En estos patrones de pensamiento deteriorado abundan las discusiones, las excusas, las justificaciones y el razonamiento indirecto. Es increíble, pero hasta consecuencias tan graves como pérdida del empleo, arrestos y relaciones personales arruinadas son pasadas por alto o atribuidas a factores ajenos a la adicción.

Para poder recuperarse de una adicción y liberarse de sus poderosas garras, es fundamental despejar esta bruma mental y de esta manera identificar y tratar la negación y el autoengaño.

La perspectiva bíblica nos permite entender cómo la comprensión de este estado mental progresivo puede ayudarnos a reconocer y rechazar el pensamiento defectuoso. “. . . Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el 
pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Amados hermanos míos, no erréis” (Santiago 1:14-16).
La adicción es un capataz muy cruel. Los sentimientos de vergüenza, humillación y fracaso personal pueden llegar a ser agobiantes.

Si intentamos ganar nuestras batallas por nuestra propia cuenta, lo más seguro es que hagamos la lucha aún más difícil. Con frecuencia, la familia y los amigos pueden dar apoyo y opiniones francas y honestas, ambos muy útiles. “Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto” (Eclesiastés 4:12).

Para la mayoría de nosotros, probablemente no es fácil buscar ayuda en los demás. Puede ser muy difícil tragarnos nuestro orgullo personal y estar dispuestos a procurar y aceptar la ayuda de otros.

Como consejero, en mis intentos por ayudar a otras personas, a menudo he sido testigo del ciclo de la adicción y su devastación y destrucción progresivas en sus vidas. En cierta ocasión un señor describió brevemente su terrible lucha contra el alcohol con estas sentidas palabras: “Una vez que comencé a beber, ya no pude parar. Han pasado cerca de 20 años desde ese entonces. Mi esposa se divorció de mí, y después perdí también a mi familia. Y aunque me lo advirtieron muchas veces, terminé perdiendo además mi trabajo. He tocado fondo. ¡Creo que ya no me queda nada que perder!”

Hay situaciones en que puede parecer que no hay esperanza en absoluto, pero nunca es demasiado tarde para buscar ayuda.

La lucha contra la pornografía

¡El sexo vende! La pornografía, uno de los mayores flagelos sexuales que aquejan a la sociedad humana en la actualidad, es una industria de 57 mil millones de dólares. Las ganancias por concepto de pornografía ¡son más grandes que los ingresos combinados de todas las franquicias profesionales del fútbol, béisbol y básquetbol en los Estados Unidos!
También sobrepasan las rentas combinadas de las tres redes principales de televisión en ese país.

Para vencer una adicción a la pornografía de Internet puede ser necesario valerse de barreras especiales para computadores. Por ejemplo, hay varios programas que filtran el contenido de Internet, pero sin impedir la navegación normal. Estos programas pueden utilizarse para bloquear el acceso a sitios ofensivos.

La persona aquejada por este problema no debe ser quien instala este tipo de programa, ya que sabrá fácilmente cómo desactivarlo. Es mucho mejor que sea su cónyuge u otro adulto de confianza el que instale este programa en su computador.

Liberación de las adicciones

Es muy difícil escaparse de las garras de cualquier adicción. Todas las formas de adicción son perversas, porque alimentan la incapacidad de confiar en los demás. Sin embargo, sin la ayuda de otras personas el adicto casi siempre fracasa en sus intentos por recobrar el control de su vida, ya que la adicción se retroalimenta a sí misma.

Además, muchas adicciones están repletas de prejuicio social, ridículo o miedo. Esto hace que la búsqueda de ayuda se haga particularmente difícil. La búsqueda de ayuda profesional es casi siempre una buena decisión, pero el paciente debe tener especial cuidado en su búsqueda, de manera que pueda encontrar un especialista que comparta sus principios, enfoque y metodología.

Para la recuperación de ciertas adicciones, uno de los métodos más eficientes lo constituyen los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos, pero adaptados a cada adicción en particular.

El programa de 12 pasos ayuda a las personas a restaurar su red de relaciones humanas, especialmente dentro de su familia. Se les enseña cómo poner en práctica el programa, dejando atrás su doble vida y su desilusión y sufrimiento. A sus cónyuges y familiares también se les da conocimiento y apoyo por medio de sesiones con otras personas que sostienen la misma lucha.

Para ayudar a romper el nocivo círculo de las adicciones, hay disponibles varios programas de tratamiento y de recuperación, y también grupos de apoyo. Estos servicios están disponibles para casi todas las personas, y hay mucha esperanza de rehabilitación para quienes los busquen.

Ayuda espiritual

Como consejero, yo sé que hay también otra fuente de ayuda al alcance de aquellos que creen en Dios y en la Biblia. La batalla contra una poderosa adicción puede hacernos sentir solos, vulnerables, débiles y exhaustos. Quienes buscan la ayuda de Jesucristo para liberarse de un vicio, pueden conectarse a una fuente espiritual de fortaleza y auxilio.

Jesús dijo simplemente: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Con estas jubilosas palabras el apóstol Pablo expresó la enorme diferencia que la ayuda espiritual había marcado en su vida: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

No permita que las adicciones causen estragos y destrucción en su vida. Tome ahora mismo la decisión de buscar la ayuda que necesita. Usted sí puede liberarse de su adicción. BN


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