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Mayo / Junio 2008
» Contenidos de esta Edición
¬ Artículo de Portada
Siete profecías que deben cumplirse antes del regreso de Cristo
¬ La futura superpotencia europea
  Pregunta: ¿Cuándo una constitución no es una constitución?
Respuesta: Cuando es un “tratado”.

¬ ¿Dónde encajan los dinosaurios?
¬ El mandamiento de Jesucristo: Que llevemos fruto en abundancia.
  La parábola del sembrador
¬ Sucesos claves de la historia: ¿Tienen alguna relación con la profecía bíblica?
  Dios, la ciencia y la Biblia
Noticias de actualidad del mundo científico
   

 

¿Dónde encajan los dinosaurios?

Después de todo, no es tan difícil deducir cuándo vivieron los dinosaurios en relación con el hombre.

Por Mario Seiglie

"Yo no creo en la Biblia, porque los dinosaurios vivieron muchísimo antes que el hombre”.
¿Ha escuchado alguna vez un argumento como ese? Pues yo sí, y muchas veces. De hecho, esa fue una de las principales razones que usó Charles Darwin, el padre de la teoría de la evolución, para rechazar la Biblia. Y muchos después de él han hecho lo mismo.

La mayoría de las personas dan por sentado que es imposible conciliar la Biblia con los dinosaurios, pero se equivocan. Esta idea errónea se basa en la suposición de que uno tiene que creer en la teoría de una Tierra joven (de aproximadamente 6000 años de edad) y que los dinosaurios vivieron al mismo tiempo que Adán, o no puede creer en el relato de la semana de la creación que aparece en Génesis 1.

Sin embargo, muchas personas se sorprenderían al darse cuenta de que hace varios siglos los científicos sí creían en los dinosaurios, en una Tierra muy antigua y en la semana de la creación. De hecho, muchos de los primeros geólogos que formularon los fundamentos de la columna geológica creían tanto en la Biblia como en una Tierra antiquísima.

El físico británico Alan Hayward escribió sobre esos pioneros de la geología: “Entre ellos se hallaban William Buckland y Adam Sedgwick. Buckland presidía el departamento de geología en la Universidad de Oxford a principios del siglo xix, mientras que Sedgwick cumplía la misma función en [la Universidad de] Cambridge. Ambos eran columnas en sus iglesias y predicaban sobre la perfecta inspiración de las Escrituras, argumentando a favor de una creación especial . . .
”Buckland mantenía estrecho contacto con Sedgwick y con un famoso geólogo francés, el barón Cuvier . . . Los tres se esforzaron en persuadir a la iglesia del siglo xix de que la Tierra era extremadamente antigua y que tal concepto armonizaba perfectamente con la enseñanza del Génesis” (Creation and Evolution [“Creación y evolución”], 1985, pp. 72-73).

Correcta secuencia cronológica

Es interesante observar que en 1977 dos expertos unieron sus conocimientos para publicar una Biblia cronológica (llamada The Reese Chronological Bible), que respalda la teoría de una Tierra muy antigua y de una semana de la creación que en realidad es la re-creación de un planeta devastado.

Edward Reese, profesor de la Biblia, de historia y de misiones en la Universidad de Crown en Tennessee, EE.UU., invirtió 20 años colocando los sucesos bíblicos en orden cronológico. Frank Klassen, arquitecto e ingeniero, pasó 10 años escribiendo The Chronology of the Bible (“La cronología de la Biblia”). Ambos estuvieron de acuerdo en que el relato del Génesis abarca importantes acontecimientos bíblicos ocurridos entre Génesis 1:1 y 1:2.

Les pareció que, cronológicamente, los primeros versículos de la Biblia debían ser los de Juan 1:1-2: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios”.

A continuación en la Biblia cronológica de Reese aparece un versículo que habla de la existencia de Dios antes de la creación de la Tierra, Salmos 90:2: “Antes de que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios”.

Después viene el tradicional primer versículo del Génesis: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Esto marca la creación del universo según lo conocemos, incluso las galaxias, las estrellas y los planetas.

Pero la sección más fascinante de esta Biblia es la que sigue; no se trata de Génesis 1:2, sino de Isaías 14:12-17, donde se registra la caída de Lucero desde el cielo. A continuación aparece el relato paralelo de la misma caída de Lucero en Ezequiel 28:13-18.

Devastación y renovación

Sólo entonces se vuelve a Génesis 1:2: “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”.

Al parecer, algo había sucedido para que la Tierra se convirtiera en un planeta, como lo indica el texto hebreo, “caótico y en confusión”. Como Dios no es el autor de la confusión y el caos (Isaías 45:18; 1 Corintios 14:33), parece lógico que la Tierra haya llegado a estar así debido a la rebelión de Lucero y a su consiguiente expulsión a este planeta.

Como Jesús mismo comentó: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo” (Lucas 10:18). Otros pasajes bíblicos revelan que no fue sólo Satanás, sino también los ángeles caídos que fueron arrojados junto con él. Leemos en 2 Pedro 2:4: “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno [del griego tartaroo, un lugar de confinamiento, en este caso la Tierra] los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio”.

En Apocalipsis 12:3-4 se menciona cómo el dragón (Satanás, versículo 9) arrastró a un tercio de las estrellas del cielo para ser arrojadas a la Tierra. Estas “estrellas” son un símbolo de los ángeles (comparar con Apocalipsis 1:20).

Lo que no sabemos es cuánto tiempo pasó antes de que Lucero se rebelara, ni cuánto se prolongó su rebelión antes de los seis días de renovación de la Tierra, que culminó con la creación de Adán y Eva, como se narra en Génesis 1. Al parecer, la rebelión de Satanás ocurrió después de que en la Tierra ya había finalizado la era de los dinosaurios. Los geólogos concuerdan en que algo dramático ocurrió entre la era de los reptiles y la de los mamíferos.

En cierta ocasión el famoso paleontólogo G.G. Simpson comentó: “El acontecimiento más enigmático en la historia de la vida terrestre es el paso de la era mesozoica de los reptiles a . . . la era de los mamíferos. Es como si súbitamente se hubiera bajado el telón en un escenario donde todos los papeles principales eran representados por los reptiles, en especial los dinosaurios, en gran número y de una variedad abrumadora, y este telón se hubiera levantado nuevamente para revelar el mismo escenario pero con un conjunto de actores completamente nuevo, un conjunto en el que los dinosaurios desaparecen del todo, otros reptiles son apenas unas comparsas y los papeles principales han sido adjudicados a mamíferos que en los actos previos apenas figuraban” (Life Before Man [“La vida antes del hombre”], 1972, p. 42).

Esto parece reflejar el cambio de un mundo preadánico al presente mundo del hombre. No cabe duda de que hay muchos reptiles pequeños en nuestro mundo, pero son insignificantes en comparación con lo que existió en épocas anteriores.

Lo que se ha presentado aquí no es la única teoría disponible para explicar la antigüedad de nuestro planeta, pero parece tener mucho sentido desde el punto de vista bíblico. Esta es la única explicación que yo conozco que acepta literalmente los días de 24 horas de la semana de la creación (o, para nosotros, de la re-creación) y, al mismo tiempo, admite la posibilidad de un período indefinido antes de la creación del hombre que podría abarcar el de los dinosaurios y otras eras anteriores.

Algunos descubrimientos geológicos y astronómicos recientes, tales como la expansión cósmica y los indicios de impactos de meteoritos entre el período cretácico y mesozoico de la columna geológica, sólo han contribuido a reforzar esta teoría.

Por lo tanto, si alguien le dice que no cree en la Biblia porque ésta es incompatible con la existencia de los dinosaurios, dígale que además de la teoría de una “Tierra joven” existe otra, una que encaja bien, por lo menos hasta donde sabemos, con los hechos expuestos en la Biblia. BN


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