|
|
Paz mundial: ¿Será realidad algún día?La paz —una paz universal y permanente entre todas las naciones y pueblos— ha sido la perpetua esperanza y el sueño dorado de la humanidad. Es el tema principal de innumerables historias, sermones y canciones, y de vanas expectativas. Para conseguirla, se han intentado un sinfín de estrategias. ¡Pensemos en todas las manifestaciones, negociaciones y tratados de paz que se han llevado a cabo! Pero con demasiada frecuencia, los líderes son personas que “hablan paz con sus prójimos, pero la maldad está en su corazón” (Salmos 28:3). Manipulan engañosamente para apoderarse de una tajada mayor del mundo. Tristemente, hasta las negociaciones más sinceras son por lo general inútiles. Dios inspiró a Isaías para escribir un patético retrato de la historia del mundo: “Y curan la herida de mi pueblo con liviandad [superficialmente], diciendo: Paz, paz; y no hay paz” (Jeremías 6:14). El hombre por sí solo no puede hallar soluciones duraderas. “No conocieron camino de paz” (Isaías 59:8). Están espiritualmente ciegos (v. 10). El proceder de las naciones refleja el comportamiento de sus habitantes. Las relaciones internacionales sólo serán pacíficas cuando todas las personas sean pacíficas. Y la Escritura nos promete que esto finalmente sucederá. La paz mundial requerirá que la gente tenga “un corazón nuevo y un espíritu nuevo” (Ezequiel 18:31). Sólo Dios puede darnos ese corazón y espíritu nuevos. Su oferta de cambio permanece abierta a quienes él está llamando en la actualidad. Pero cuando regrese Cristo, esa oferta será extendida a todos los seres humanos. Cristo no intentó establecer la paz en la tierra durante su primera venida (Mateo 10:34). Pero la paz mundial comenzará cuando el Príncipe de Paz retorne a la tierra. Entonces “lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite” (Isaías 9:7). La paz de Cristo no se logrará concediendo favores al enemigo con la esperanza de ganárselo. Por el contrario, él va a aplastar la rebelión por la fuerza y establecer su gobierno en la tierra. Después emprenderá la reeducación de toda la humanidad para así llevar a cabo su conversión espiritual. Bajo la guía de Dios, en ese tiempo las naciones “volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Isaías 2:4). Entonces “se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente” (Miqueas 4:4). Algún día veremos verdadera paz en la tierra. Este es un aspecto central del mensaje que Jesús y sus apóstoles predicaron, el mensaje de que hablaba Pablo en Efesios 6:15, el evangelio o buenas nuevas de la paz. BN
|
|||
| © 1995-2009 Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional | Política del Sitio La reproducción total o parcial sin premiso esta prohibido. Toda correspondencia y preguntas deben ser enviadas a revista@lasbuenasnoticias.org. Envíe preguntas sobre el como opera este Sitio Web a webmaster@lasbuenasnoticias.org. | |