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El cambio ya vieneCinco maneras en que Jesucristo cambiará el gobierno para siemprePor Howard DavisLos políticos tratan de ganar votos con promesas de cambio. Sin embargo, con demasiada frecuencia nada cambia realmente o terminamos con problemas aún peores. Pero esto no significa que no se vislumbren cambios gigantescos. ¡La Biblia revela cómo se efectuarán! Como suele suceder en muchas naciones, en período de elecciones los candidatos se embarcan en sus respectivas campañas diciendo: “¡La gente quiere cambios!” Por lo general, esto es cierto. Pero después de hacer compromisos que sólo Dios sería capaz de cumplir, los políticos de todas partes encuentran difícil cumplir con sus promesas. Muy pocos logran convertirlas en cambios que resisten la prueba del tiempo. La mayoría de las personas no se dan cuenta de que Jesucristo era —y sigue siendo— el gran promotor y defensor del cambio. Su plan incluye la transformación de todos los gobiernos humanos. Él proclamó que un cambio radical está por acontecer en la civilización humana, por medio de un gobierno perfecto que él establecerá en su segunda venida. ¿Sabía usted que el mensaje de Jesucristo tiene que ver con gobierno? Él dijo que sus enseñanzas constituían el evangelio, o buenas nuevas, del Reino de Dios. Muchos suponen que el reino que Jesús proclamó está establecido en el corazón de los hombres y limitado a los pensamientos y emociones humanas. Pero eso no es lo que él enseñó. Por el contrario, habló de un gobierno literal que abarcaría todas las naciones. El contraste entre las promesas de un buen gobierno hechas por Jesucristo y lo que los políticos humanos no pueden conceder, no podría ser mayor. Ningún sistema político del hombre puede alcanzar las normas verdaderas y excelsas de las enseñanzas de Jesucristo en cuanto a gobierno. Los seres humanos se comprometen a hacer cambios positivos que no logran llevar a cabo, y hacen promesas que no pueden cumplir. Al prometer paz y prosperidad a la gente, los dirigentes le brindan un cambio por medio de guerras, prosperidad para unos pocos, políticas económicas que resultan inútiles y cambios sociales que, a la postre, suelen hacer más daño que beneficio. En sus enseñanzas y profecías, Jesucristo anunció cambios trascendentales que serán una realidad en el gobierno perfecto, cuando él regrese a regir al mundo y “los reinos del mundo [hayan] venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo” (Apocalipsis 11:15). A continuación presentamos cinco elementos fundamentales que crearán una civilización perfecta, ¡cinco maneras en las que Cristo cambiará el gobierno para siempre! 1 El gobierno de Cristo fomentará una fe universalUna de las primeras medidas para establecer un gobierno universal será abolir la separación entre la iglesia y el estado. La causa de esto no es difícil de entender, ya que el engaño y la división religiosos siempre han agobiado a la humanidad. La promoción de una fe universal (la fe verdadera) y sus correspondientes prácticas religiosas, constituirá la piedra angular de una sociedad nueva y transformada y de su gobierno central con sede en Jerusalén. Cristo impondrá leyes divinas para la práctica religiosa, las cuales beneficiarán al mundo entero. En todo el mundo sólo se adorará al Dios verdadero (Zacarías 14:9). Esta fe religiosa universal dará origen a una cultura unificada, haciendo posible que todos los pueblos colaboren con la administración de Cristo. Todas las naciones interactuarán entre sí desde la perspectiva de los principios e ideales religiosos que tendrán en común. Todos aprenderán y entenderán las normas, leyes y enseñanzas de Cristo, cuyo impacto será mucho mayor que el de cualquier figura política en toda la historia. A medida que las personas experimenten las bendiciones producidas por sus leyes y enseñanzas, anhelarán aprender más sobre cómo aplicarlas en sus vidas personales, en sus comunidades y sus naciones (Miqueas 4:2). Ellos por fin contarán con un dirigente mundial al que puedan creer, uno que cuando dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6) realmente habla en serio. La unidad de la fe eliminará los conflictos, disputas y guerras religiosos, los cuales han sido responsables de la muerte de cientos de millones de seres humanos en el transcurso de la historia. El mundo por fin conocerá lo que es paz y aprenderá el camino que conduce a ella y la garantiza. Los principios religiosos de Cristo no estarán basados en el razonamiento humano, en la naturaleza humana ni en los esfuerzos humanos, sino que emanarán de Dios mismo. Al igual que en la antigua Babilonia, el presente sistema mundial es una mezcla de credos. Hasta el cristianismo que se practica en la actualidad es un sistema diseñado principalmente por seres humanos, con creencias inventadas por el hombre, basadas en conceptos humanos de Cristo, y salpicadas de unos cuantos principios bíblicos para añadirles cierta credibilidad. Pero la gran mayoría de estos sistemas religiosos no provienen directamente de Jesucristo. Por el contrario, muchos de ellos tergiversan lo que Cristo verdaderamente enseñó. Todos los credos inventados por el hombre deben ser reemplazados por la verdadera religión que él establecerá. La introducción de esta nueva fe universal producirá arrepentimiento a escala mundial, a medida que toda nación se vaya dando cuenta del error de sus antiguas tradiciones religiosas. Todos los pueblos adquirirán conciencia de sus pecados y errores individuales, y reconocerán su propia responsabilidad respecto a la angustia y el dolor que han experimentado. El rey David predijo la venida del reino de Cristo, diciendo: “Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, y glorificarán tu nombre” (Salmos 86:9). David también profetizó que “todos los reyes se postrarán delante de él; todas las naciones le servirán” (Salmos 72:11). Esta religión universal incluirá la obligación de celebrar los festivales religiosos que Dios reveló a los antiguos israelitas y que más tarde fueron celebrados por Jesús y sus discípulos. Por ejemplo, “todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, al Eterno de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos” (Zacarías 14:16). El día de reposo bíblico, el séptimo día de la semana (desde la puesta del sol del viernes hasta la puesta del sol del sábado, según el conteo bíblico del tiempo), también será una observancia religiosa reglamentaria para todas las personas. “Sucederá que de una luna nueva a otra, y de un sábado a otro, toda la humanidad vendrá a postrarse ante mí —dice el Señor” (Isaías 66:23, Nueva Versión Internacional). 2 El gobierno contribuirá al perfeccionamiento del hombre.Todos los gobiernos necesitan tener un objetivo bien definido para perdurar. Por ejemplo, una de las metas del gobierno estadounidense, como se afirma en la Declaración de la Independencia, es la de garantizar a sus ciudadanos el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Este es un sublime, maravilloso e inspirador propósito gubernamental. Sin embargo, tales propósitos con frecuencia se frustran debido a las limitaciones de la naturaleza humana, expresada en las acciones de políticos con defectos personales de carácter. Y desafortunadamente, hoy en día la búsqueda de la felicidad se entiende como la búsqueda de simples placeres materialistas; pero esto, según la Biblia, no es más que codicia y lascivia. Los gobiernos humanos tienden a corromperse, simplemente porque tanto los gobernantes como los gobernados son imperfectos por naturaleza. Por esta razón, muchas constituciones establecen un sistema de vigilancia entre las diferentes ramas del gobierno que comparten el poder: la que preside, la que crea las leyes y la que imparte justicia. Se considera que cuando el gobierno está en manos de un único dirigente dictatorial, casi invariablemente terminará abusando del poder. Esta misma evaluación de la naturaleza humana es lo que ha llevado al establecimiento de repúblicas, con un gobierno representativo en lugar de una democracia basada en la voluntad de la mayoría. La idea es frenar las tendencias negativas de un gobierno de las masas, populista. Y un pensamiento similar ha hecho que algunas naciones tengan dos cuerpos legislativos en el gobierno. Los autores de muchas constituciones han comprendido, por las enseñanzas bíblicas y por la sabiduría que da la experiencia, que la naturaleza humana es corruptible. Además, han llegado a la conclusión de que los gobiernos humanos no pueden cambiar la naturaleza humana. El profeta Isaías describe la corrupción que un mal liderazgo puede producir en todos los aspectos de la estructura social: “Porque los gobernadores de este pueblo son engañadores, y sus gobernados se pierden . . . porque todos son falsos y malignos, y toda boca habla despropósitos” (Isaías 9:16-17). Pero el Reino de Dios, por el contrario, será gobernado por dirigentes perfectos y justos. La meta del gobierno ya no será “la búsqueda de la felicidad” como se interpreta comúnmente, es decir, la búsqueda del placer. En lugar de ello, tendrá un propósito mucho más sublime: brindar a los seres humanos la felicidad y el gozo verdaderos. Bajo la administración de Cristo en el Reino de Dios, toda la actividad gubernamental tendrá un objetivo universal: el desarrollo de un carácter justo en toda persona, por medio de la conversión hacia la naturaleza divina de Dios. Como resultado de todo esto, la humanidad será gobernable por primera vez, de una manera tal, que pueda mantener permanentemente el progreso, la paz, la prosperidad y la verdadera felicidad. Este progreso continuará ininterrumpidamente por mil años. Este cambio del corazón y del carácter del hombre sólo puede hacerse realidad recibiendo la naturaleza divina de Dios mediante el don de su Espíritu Santo. El Espíritu de Dios, que sólo se puede obtener de él, es la naturaleza intrínseca de Dios mismo, un tanto comparable al ADN, el código genético que contiene la esencia del ser humano. El papel del Espíritu en la vida de una persona consiste en perfeccionar el carácter de la persona, para hacerla semejante a Dios. Sus frutos, que se manifiestan en la conducta humana, son los atributos divinos de Dios: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza . . . Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gálatas 5:22-24). En el momento preciso, todos los habitantes de la tierra tendrán la oportunidad de recibir el Espíritu Santo, para que todos puedan tener las leyes de Dios escritas en sus mentes y sus corazones. Las naciones, una tras otra, se convertirán al modo de pensar de Dios. Las leyes de Dios que nos ordenan amarlo a él y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Lucas 10:27) serán grabadas en el carácter del hombre por el Espíritu de Dios. Como Dios dice: “Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo” (Hebreos 8:10). 3 El gobierno estará basado en la palabra de DiosUno de los deberes esenciales de cualquier gobierno es el de crear un sistema de conocimiento que permita un desarrollo social fluido y armonioso, además del progreso material. La paz y la prosperidad dependen en gran parte de un fundamento de conocimiento común. El mundo moderno ha proporcionado a la humanidad un progreso increíble, pero debido al entendimiento incompleto e imperfecto del propósito y la naturaleza del hombre, el conocimiento que ha generado ha llevado a la humanidad al borde de la aniquilación mundial instantánea. Esta extraña paradoja surge de la obsesión del hombre con el conocimiento material, en tanto que a la vez rechaza el verdadero fundamento de todo el saber: el conocimiento espiritual. El meollo de todo el conocimiento espiritual se encuentra en las leyes divinamente ordenadas por Dios. Él desea que estemos “llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual . . . en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios” (Colosenses 1:9-10). Bajo el reinado de Jesucristo, la apertura de la comprensión bíblica dará respuesta a misterios que aún no han sido resueltos por la ciencia ni por ninguna de las otras formas del saber. Cuando el mundo sea sumergido en el conocimiento espiritual basado en las Escrituras, sus logros y adelantos alcanzarán niveles nunca antes vistos por la humanidad. “El principado [estará] sobre su hombro [el de Cristo]; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite” (Isaías 9:6-7). Isaías continúa describiendo un mundo de conocimiento en el que en ninguna parte se permitirá daño ni destrucción: “No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento del Eterno, como las aguas cubren el mar” (Isaías 11:9). 4 El gobierno se enfocará en la familiaTodos los planes de gobierno de Cristo pondrán a la familia como el centro de toda organización social, económica y educativa. La familia es la estructura organizativa básica con la que Dios trabaja. Comenzando con Adán y Eva, Dios diseñó las relaciones sociales para que fluyeran desde el matrimonio y los padres (que tienen la autoridad y responsabilidad sobre sus hijos) hacia el resto de la familia, y luego a la comunidad y las naciones. Jesucristo explicó que sobre todos los seres humanos hay un gran Dios el Padre, a quien él reveló, ya que el Padre no era conocido antes de la venida de Cristo (Mateo 11:27). Además de ser el padre de la humanidad por habernos creado físicamente, Dios también quiere ser nuestro Padre en un sentido espiritual más amplio. Cristo y sus apóstoles dejaron muy en claro que el matrimonio y la familia son la base del desarrollo social dentro de la iglesia, como lo eran en la antigua Israel. La humanidad puede relacionarse directamente con Dios el Padre y con Jesucristo en una relación familiar. Tanto la administración de la religión como el sistema de leyes civiles fortalecerán la unidad familiar, “para que temas al Eterno tu Dios guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados” (Deuteronomio 6:2). La distribución de la tierra y de los recursos económicos asegurará el bienestar de la familia, pues las posesiones se mantendrán permanentemente dentro del núcleo familiar. “Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente” (Miqueas 4:4). Del mismo modo, la educación en el camino de Dios y el enfoque del conocimiento girarán en torno a la familia. Refiriéndose a las palabras de Dios, Deuteronomio 6:7 dice: “Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”, es decir, en cada oportunidad. 5 El gobierno tendrá avances y logros excepcionales Cristo estructurará un gobierno capaz de facilitar el desarrollo de nuestro potencial humano, para que alcancemos logros increíbles y progreso personal en cada aspecto de la sociedad. El resultado será una civilización ideal que superará la imaginación del hombre moderno o de los antiguos filósofos. Habrá superabundancia de alimentos debido a que las enormes cosechas no podrán ser plenamente recolectadas antes de que llegue la siguiente temporada de siembras: “He aquí vienen días, dice el Eterno, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán” (Amós 9:13). Todas las naciones viajarán a Jerusalén, que será el centro internacional de la religión, la educación y el gobierno: “Correrán a él todas las naciones . . . y dirán: Venid, y subamos al monte del Eterno . . . y caminaremos por sus sendas” (Isaías 2:2-3). La tierra florecerá con hermosas ciudades nuevas y radiantes en un ambiente similar al del huerto del Edén. “Consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto del Eterno” (Isaías 51:3). “Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones” (Isaías 61:4; ver también Ezequiel 36:35). Cristo se concentrará en cambiar el sistema de gobiernoEl gobierno siempre ha sido el tema central en todos los conflictos del hombre. También es el tema central en la Biblia, tanto en el Nuevo Testamento como en el Antiguo. Si bien Cristo afirmó antes de su crucifixión: “Mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36), eso no significa que él haya tolerado los pecados del gobierno humano en lo que la Biblia llama el “presente siglo malo” (Gálatas 1:4). Jesucristo condenó la manipulación del gobierno por los hombres egoístas, codiciosos y arrogantes que a menudo dominan el sistema mundial. Explicó que los gobernantes de su tiempo, como tantos otros en nuestros días, se sentían satisfechos de enseñorearse de la gente, haciéndose pasar como benefactores, cuando en realidad eran impíos explotadores del ciudadano común (Mateo 20:25). Jesús enseñó que el verdadero liderazgo consiste en servir a los demás y en amar a nuestros semejantes como a nosotros mismos. En uno de los primeros sermones de que se tiene registro, él dijo lo siguiente: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor” (Lucas 4:18-19). No hay nadie que haya pisado la tierra que sea más partidario de un cambio de gobierno que Jesucristo. Al fin y al cabo, él creó la tierra para ejercer en ella su gobierno bajo el venidero Reino de Dios. El Reino de Dios que Jesucristo enseñó sigue siendo la verdad más grande y más ignorada con respecto al significado de la vida humana. Pero esa verdad está siendo revelada aquí, en esta revista que proclama el evangelio original de Jesucristo. El mensaje completo de Cristo se apoya en los cimientos de la promesa de un nuevo sistema mundial, basado en su gobierno, que será establecido a su segunda venida. No se equivoque: el cambio ya viene, ¡y no se trata de una promesa política vacía! Como leemos en Marcos 1:15, durante su ministerio Jesús dijo: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. BN
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