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Mayo / Junio 2009
» Contenidos de esta Edición
¬ Artículo de Portada
Europa y la iglesia, Parte I: ¿Quién será la próxima superpotencia mundial?
¬ El cambio ya viene: Cinco maneras en que Jesucristo cambiará el gobierno para siempre
¬ Una lección de la profecía:
¿Qué tipo de persona debe ser uno?
¬ Bondad:
Desde el corazón hasta la mano benefactora
¬ Cultiva hábitos ganadores
¬ ¿Precederá la crisis económica mundial al regreso de Cristo?
¬ El humanismo secular:
Entre el ideal y la mentira
¬ Detrás de los titulares:
¿Es Irán la próxima superpotencia del Cercano Oriente?
   

 

¿Precederá la crisis económica mundial al regreso de Cristo?

¿Existe alguna conexión entre el mercado global y el regreso de Cristo? ¿Entiende usted las implicaciones de las profecías de la Biblia?

Por Roger Foster

Los cambios en la economía mundial, ahora estremecida por una grave crisis, nos amenazan seriamente. Los últimos acontecimientos son el golpe más grave para los mercados financieros desde 1930. Al enfrentarnos con un problema de esta magnitud, debiéramos analizar seriamente los sucesos económicos a la luz de la profecía bíblica.

El último libro de la Biblia, el Apocalipsis, está dedicado a la profecía. Juan dice que es “la revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto [o rápidamente]”, sobre todo en los últimos días (Apocalipsis 1:1).

El capítulo 18 describe un sistema dominante de comercio internacional respaldado por una corrupta alianza política y religiosa cuyos pecados combinados “han llegado hasta el cielo” (v. 5). La Biblia también muestra que el regreso de Jesucristo va a causar el colapso y destrucción de este sistema mundial.

Antes de que esto ocurra, sin embargo, este sistema va a ejercer, por corto tiempo, un control absoluto sobre los habitantes de la tierra, hasta el punto de que nadie podrá “comprar ni vender” sin su permiso (Apocalipsis 13:17). Va a dominar rigurosamente todo el comercio internacional.

Antes de la reciente crisis económica hubiera sido casi absurdo predecir un cambio mundial tan drástico en las perspectivas y prácticas económicas. ¿Cómo se podría lograr que los ciudadanos de las naciones civilizadas aceptaran la intromisión de semejantes controles sobre su derecho de comprar y vender?

Una crisis económica anterior

A menor escala, esto ya se vivió una vez en el siglo pasado. El colapso de las economías del mundo libre, las guerras comerciales y la crisis económica de la gran depresión de la década de 1930 fueron circunstancias que colaboraron para que Adolfo Hitler se catapultara al poder. Las soluciones de Hitler lograron restaurar a Alemania como potencia mundial y lo hicieron un héroe para casi todos sus conciudadanos.

Actualmente, la mayoría de quienes eran adultos en la época de la gran depresión ya no existen. Sus relatos de la caída vertiginosa de salarios, la pérdida de casas y de empleos, y del hambre penetrante, parecen estar muy lejos de nosotros. Pagar las deudas se volvió cada vez más difícil a medida que bajaron los salarios. Las grandes corporaciones se declararon en bancarrota. Las personas estaban a la deriva, sin tener nada que hacer. El hambre y el temor eran sus constantes compañeros. No debe extrañarnos el hecho de que nuestros padres y abuelos se refieran a ese desastre financiero que experimentaron como la “gran depresión”.

El peligro de la deflación

Actualmente, pocas personas en el mundo industrializado tienen algún concepto de lo que ocurre cuando la deflación severa —un descenso paralizador en los precios y salarios— se manifiesta. La posibilidad de que una deflación extrema se presente como consecuencia de la crisis económica mundial, ya es una amenaza real.

Un titular del periódico International Herald Tribune anunció: “La amenaza de la deflación avanza en todo el mundo” (2 de noviembre de 2008). El artículo, escrito por el economista Peter Goodman, prosiguió diciendo: “A medida que decenas de naciones caen en dificultades financieras simultáneamente de una manera alarmante, una nueva amenaza tal vez esté cobrando fuerza: la perspectiva de que los bienes se amontonen porque no haya nadie que los compre y los precios caigan de una forma continuada, dificultando las nuevas inversiones y agravando el desempleo durante muchos meses y aun durante años.

“La palabra que define este síndrome es deflación, o la caída de los precios, un término que produce escalofríos entre los economistas profesionales. La deflación acompañó la gran depresión de los años 30. La persistente caída de precios era componente fundamental de lo que Japón denominó la década perdida, debido al catastrófico colapso del mercado de bienes raíces que se presentó hacia fines de los años de 1980, un período que ahora algunos expertos creen que ofrece algunos paralelos con la difícil situación actual de los Estados Unidos” (énfasis añadido).

Hace tan sólo unos pocos meses, la inflación, el alza de los precios, era el problema económico dominante, a medida que el encarecimiento del petróleo y de los alimentos azotaba la economía mundial. Pero, como lo resalta el artículo, “ahora parece que estamos en otra etapa. A medida que se ha debilitado la economía de Estados Unidos y la del mundo también, la demanda del petróleo, el hierro, los cereales y otros bienes ha disminuido rápidamente, lo que ha ocasionado una gran caída en los precios.

“La nueva preocupación es que el fin de la inflación pueda ser el principio de algo más nocivo aún: un largo y amplio rebajamiento en el cual los consumidores y los negocios en todo el mundo pierden su capacidad para comprar, y esto produce una drástica disminución en los precios.

“Esto haría que las empresas tuvieran que rebajar su producción y aumentar los despidos laborales, haciendo que la gente disponga de menos dinero, con el consiguiente debilitamiento de la demanda de muchos productos y servicios”.

¿Se repetirá la historia?

La historia muestra que en épocas de grave crisis económica las personas responden favorablemente a líderes fuertes que prometan restaurar rápidamente el orden en medio del caos. Pero los problemas drásticos abren paso a drásticas soluciones. Las personas quieren que se actúe inmediatamente, y los líderes que con más probabilidad actuarán con firmeza son los que no tienen consideración ni respeto por los derechos de los demás con tal de lograr sus metas. Dicen ser benefactores, pero la historia los denomina déspotas y tiranos.

Esto es lo que ocurrió en Europa entre 1929 y 1945 a medida que los gobernantes asumieron poderes dictatoriales y llevaron al mundo a una conflagración mundial.

La profecía bíblica nos indica que algo semejante va a ocurrir justo antes del regreso de Jesucristo. Nos revela que 10 “reyes” (o jefes de gobierno) entregarán su poder, autoridad y respaldo a un superlíder que la Biblia compara con una astuta y poderosa “bestia” (Apocalipsis 17:12-13). La entidad política que va a crear este líder también se representa como una bestia, un animal astuto y dominante que devora a aquellos que dice proteger.
La Biblia indica que el manejo de la economía mundial —controlar lo que puede ser comprado o vendido, y por quién— tal vez sea una de las razones fundamentales por las que, al principio, este sistema parezca deseable. Para que esto pueda ocurrir es necesario que la comunidad internacional haya entrado en una crisis económica tan grave, tan amenazadora, que las naciones estén desesperadas tratando de encontrar una solución.

Si la historia se repite, un plan novedoso y atrevido puede ser adoptado. Y como ha ocurrido en el pasado, la pérdida de los derechos y libertades individuales en este nuevo sistema socioeconómico y político, puede ser planteada como algo temporal. Pero la Biblia nos muestra que, a la postre, lo que ocurra será tan horroroso que sólo el regreso de Jesucristo podrá detenerlo.

Veamos ahora algo acerca de un poder invisible que va a traer este cambio a nivel global.

Raíces antiguas del sistema del tiempo del fin

Para cumplir el cometido de escribir la revelación que recibió de Jesucristo concerniente al venidero sistema comercial y político, el apóstol Juan primero nos describe las raíces espirituales de este perverso sistema. Según la Biblia, un ser espiritual invisible gobierna la tierra entre bastidores. Este espíritu perverso está cada vez más furioso porque ve que se aproxima el fin de su dominio.

Juan habla acerca de ese “gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero” (Apocalipsis 12:9; ver también 1 Juan 5:19). Este enfurecido adversario de Dios y de su pueblo está comprometido a hacer guerra en contra de aquellos que “guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo” (v. 17). Él, y su ejército invisible de espíritus demoníacos, son la indetectable fuerza que está detrás de todos estos acontecimientos. (Si desea profundizar más acerca de este tema, no vacile en solicitar nuestro folleto gratuito ¿Existe el diablo? O si lo prefiere, puede descargarlo directamente de nuestro portal en Internet.)
Después, Juan se refiere a los orígenes físicos y culturales de este sistema pagano que surgirá de lo profundo de la más antigua tradición humana: “Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león” (Apocalipsis 13:1-2).

Estas características son exactamente las mismas que el libro de Daniel les atribuye a los antiguos imperios de Grecia, Persia y Babilonia. Juan nos está diciendo aquí que existe una conexión directa entre algunas de las características sobresalientes de esos reinos y el sistema sociopolítico que Jesucristo va a destruir a su regreso.

La antigua Babilonia, en particular, destruyó el templo de Dios en Jerusalén, conquistó el reino de Judá y se llevó cautivo a su pueblo. Como tal, simbólicamente se convirtió en el máximo enemigo del pueblo de Dios.

Veamos quién va a manipular entre bastidores a este último superdictador mundial: “Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad” (v. 2). Es el designio de Satanás lo que realmente dará forma a esta nueva potencia.

La importante conexión religiosa

Actualmente, todo parece indicar que las naciones de Europa son cada vez más irreligiosas. Pero esto pronto pasará. El nuevo sistema va a abarcar mucho más que los aspectos sociopolíticos; también tendrá enormes implicaciones religiosas. Para describir esto, Juan menciona “otra bestia”, que en algunos aspectos se asemeja a un cordero, pero habla “como dragón” (Apocalipsis 13:11).

Esta segunda bestia realiza milagros y “engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia” (vv. 13-14). Estos versículos describen a un gran engañador religioso al que se denomina “falso profeta” en Apocalipsis 19:20. Sus milagros harán que termine abruptamente la irreligiosidad actual.

Su influencia será tremenda. “Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese compara ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre” (Apocalipsis 13:16-17). Además, “hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia” (v. 12).

Al conceder toda la fuerza de su engañoso poder religioso a los programas socioeconómicos y políticos de la primera bestia, el falso profeta va a desempeñar un papel fundamental en convencer a la humanidad para que acepte y respalde la futura transformación de las estructuras económicas y políticas del mundo. Sin darse cuenta, todos los que accedan van a consentir también en volverse esclavos del estado.

Los amos del comercio

Al final serán los comerciantes los que van a hacer que funcione este sistema como el de Babilonia (Apocalipsis 17:5). Su comercio mundial incluirá “mercadería de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de púrpura, de seda, de escarlata . . . todo objeto de madera preciosa, de cobre, de hierro y de mármol . . . flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos y carros, y [hasta] esclavos, almas de hombres” (Apocalipsis 18:12-13).

Actualmente, a medida que experimentamos una crisis del sistema financiero mundial, es oportuno que meditemos en cómo la avaricia y la manipulación de las necesidades humanas afectarán dramáticamente el futuro de la humanidad. No sabemos exactamente cuándo va a ocurrir, pero de acuerdo con las profecías de la Biblia, todo parece indicar que será muy probablemente en un momento de colapso de la economía mundial, lo que va a desencadenar un masivo replanteamiento de los conceptos sociales, políticos y económicos de la humanidad.

El caos de esa época preparará el escenario del próximo acontecimiento. La Biblia revela que una poderosa, impresionante “bestia” política va a surgir con inmensos poderes económicos y militares. Por corto tiempo sus políticas económicas van a permitir que algunos gocen de renovada riqueza y poder. Pero su sistema va a tener éxito solamente porque destruirá toda oposición. Aquellos que rehúsen someterse a su sistema económico serán excluidos o asesinados (Apocalipsis 13:15-18).

El advenimiento de una nueva era

El Apocalipsis también revela que Dios el Padre enviará a Jesucristo nuevamente a la tierra para reemplazar todos los sistemas injustos de gobierno: “Después de esto oí una gran voz de multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro; porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella” (Apocalipsis 19:1-2).

Al regreso de Cristo el opresivo sistema político y económico derivado de la antigua Babilonia será destruido para siempre. En aquella época, “los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido a costa de ella, se pararán lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentando, y diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, de púrpura y escarlata, y estaba adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas! Porque en una hora han sido consumidas tantas riquezas” (Apocalipsis 18:15-17).

Además, “los reyes [dirigentes y potentados] de la tierra que han fornicado [simbólicamente sostenido relaciones políticas ilícitas] con ella, y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre ella, cuando vean el humo de su incendio, parándose lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque en una hora vino tu juicio” (vv. 9-10).

Entonces llegará a su fin el último experimento del mundo en cuanto a los sistemas político, religioso y económico que seguía el modelo dictatorial de Babilonia, ¡y comenzará el justo gobierno de Jesucristo en la tierra! BN

 


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