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Mayo / Junio 2009
» Contenidos de esta Edición
¬ Artículo de Portada
Europa y la iglesia, Parte I: ¿Quién será la próxima superpotencia mundial?
¬ El cambio ya viene: Cinco maneras en que Jesucristo cambiará el gobierno para siempre
¬ Una lección de la profecía:
¿Qué tipo de persona debe ser uno?
¬ Bondad:
Desde el corazón hasta la mano benefactora
¬ Cultiva hábitos ganadores
¬ ¿Precederá la crisis económica mundial al regreso de Cristo?
¬ El humanismo secular:
Entre el ideal y la mentira
¬ Detrás de los titulares:
¿Es Irán la próxima superpotencia del Cercano Oriente?
   

 

El humanismo secular: Entre el ideal y la mentira

En épocas recientes, las elecciones en varias naciones han mostrado fuertes y a veces muy amargas divisiones con respecto a muchos temas. ¿Qué es lo que hay detrás de estas contiendas? Las semillas fueron sembradas hace ya mucho tiempo.

Por Gary Petty

En los medios de comunicación, tribunales de justicia y salas legislativas del mundo occidental, se libra diariamente una batalla de ideologías y de lo que define la moralidad. Algunos de los temas que se discuten son el papel de la religión en la sociedad, la eutanasia, el aborto, los derechos de los homosexuales y muchos otros.

En un extremo se ubica la religiosidad fundamentalista, y en el otro, el humanismo secular. Los religiosos fundamentalistas claman que el humanismo está arrastrando nuestras sociedades a un abismo de crimen y relativismo. Los humanistas seculares se valen de incidentes como el escándalo de los sacerdotes pedófilos que estremece a la Iglesia Católica para pregonar que el cristianismo está desacreditado y que su intento por crear una sociedad moral y segura es un fracaso.

Muchos se encuentran en un punto medio, aceptando algunas ideas religiosas tradicionales y al mismo tiempo adoptando muchos conceptos seculares. ¿Qué es el humanismo secular y cuáles son sus efectos en el desarrollo de nuestra cultura?

Manifiestos humanistas

En 1933 un pequeño grupo de filósofos, educadores y líderes religiosos publicó el Manifiesto Humanista, una declaración de 15 creencias como conceptos fundamentales de su ideología. Este documento comienza afirmando que el progreso del conocimiento científico ha requerido un cambio radical en la forma en que la humanidad define lo que es la religión. El primer argumento es: “Los humanistas religiosos consideran que el universo existe por sí mismo y que no fue creado”.

En las décadas subsiguientes el humanismo secular continuó influyendo en el pensamiento filosófico y religioso de muchas personas en el campo de la educación superior. El humanismo floreció en la experimentación cultural de los años sesenta. En 1973 el Manifiesto Humanista II amplió considerablemente su filosofía en cuanto a sus fines políticos y en la práctica.

La sección sobre religión del Manifiesto de 1973 incluye la afirmación de que “no podemos encontrar ningún propósito divino ni providencia para la especie humana . . . las promesas de salvación inmortal o el temor de condenación eterna son a la vez ilusorios y perjudiciales”. El documento reafirma la idea de que los seres humanos son simplemente el resultado de una evolución ciega y carente de propósito.

La sección que trata sobre el individuo niega todo código divino autorizado de comportamiento. Esto se declara específicamente en relación con la sexualidad humana. El Manifiesto declara: “Creemos que las actitudes intolerantes, frecuentemente cultivadas por la religión ortodoxa y las culturas puritanas, reprimen indebidamente la conducta sexual. El derecho al control de la natalidad, al aborto y al divorcio debe ser reconocido”.

Y agrega a continuación: “A menos que perjudiquen a otros o que obliguen a éstos a hacer lo mismo, a las personas se les debe permitir expresar sus inclinaciones sexuales y practicar sus estilos de vida según sus deseos”.
El Manifiesto tolera explícitamente la eutanasia y, respecto a la política, aboga por una comunidad mundial sin fronteras nacionales.

Es obvio que muchas ideas humanistas seculares se han filtrado en nuestra cultura general. Millones de personas están abandonando sus ideales y patrones de conducta cristianos para adoptar el secularismo. Los humanistas señalan que este aumento en la aceptación del secularismo evidencia el fracaso del cristianismo en cuanto a satisfacer las necesidades fundamentales de los seres humanos.

Paul Kurtz, presidente del Consejo del Humanismo Secular, escribió: “Dados los intensos conflictos entre las afirmaciones dogmáticas de los contendores fundamentalistas en el mundo actual, muchas personas se han exasperado con las políticas formuladas ‘en el nombre de Dios’. Estas personas han solicitado alternativas seculares, políticas y éticas concretas para resolver estos conflictos.

“Aquí el secularismo desempeña un importante papel, porque puede mostrar que es posible llevar una vida buena, ser un buen ciudadano y exhibir una conducta moral ejemplar sin la intervención de la religión ni del clero. De hecho, las sociedades europeas seculares contemporáneas disfrutan de altas normas de vida y de educación, y sufren menos violencia, conductas adictivas, represión o tiranía que las sociedades religiosas.

“Esperamos que las tendencias seculares que están emergiendo . . . sigan creciendo. Esta es la visión y el llamado del humanismo secular: demostrar a todo el mundo el alcance positivo de los valores humanistas como alternativa a las teologías embriagadas de Dios, y la importancia de mantener viva la razón en lugar de la fe” (Free Inquiry [revista “Investigación libre”], verano de 2002).
A pesar de permanecer en la minoría, estas teorías han provocado un efecto gradual y penetrante. ¿Hasta qué punto ha sido moldeada la cultura del mundo occidental por el humanismo? ¿Qué tanto lo ha afectado a usted?

El humanismo secular y la Biblia

Desde el punto de vista bíblico, es vital entender que existen falacias fundamentales en el meollo del humanismo secular. Cada vez se están aceptando más estas afirmaciones engañosas, tomándolas como ejemplos de erudición en nuestra cultura posmoderna y pluralista. Es importante que los cristianos identifiquen estos argumentos fraudulentos y los desenmascaren por lo que realmente son.

Uno de los engaños primordiales es que la humanidad es un accidente de la naturaleza y que no hay tal cosa como un plan de salvación. El resultado de esta creencia es la propagación de la teoría evolucionista, el respaldo al aborto y a la eutanasia, y el desprecio por la religión organizada. Las consecuencias sociales de estas ideas incluyen los intentos por eliminar la Biblia de las escuelas, la difamación o ridiculización de quienes afirman tener una relación con Dios, la pérdida de un sentido de propósito para la humanidad y el abandono de la esperanza en un futuro después de esta vida.

Otro engaño es la creencia de que todas las religiones son iguales. No todos los humanistas son ateos; algunos creen en alguna modalidad de ser supremo. Pero en el modelo humanístico la Biblia no es más que otro libro que contiene muchos principios morales pero que a la vez está repleta de mitos y que hasta fomenta el mal. Esto ha llevado al desprecio de la Biblia, mientras se aceptan y propagan muchas formas y variaciones de creencias no cristianas.

Un tercer engaño es que cada persona se constituye en su propia autoridad máxima. Frederick Edwords escribe lo siguiente en “What is Humanism?” (“¿Qué es el humanismo?”), publicado en la página Web de la Asociación Humanista Estadounidense:

“La tradición del humanismo secular es en parte una tradición de desafío, una tradición que se remonta a la antigua Grecia. Uno puede ver, aun en la mitología griega, temas humanistas que rara vez aparecen, si es que lo hacen, en la mitología de otras culturas. Y sin ninguna duda, tampoco se han manifestado en las religiones modernas. El mejor ejemplo de esto es el personaje de Prometeo.

“Prometeo se destaca porque era admirado por los antiguos griegos como el que se atrevió a desafiar a Zeus. Robó el fuego de los dioses y lo trajo a la tierra; por ello fue castigado. Y sin embargo, continuó con su desafío a pesar de las torturas. Esta es una fuente del desafío humanista a la autoridad.

“En la mitología, el siguiente personaje tan heroico como Prometeo que aparece es Lucero, en El paraíso perdido de John Milton. Pero ahora es el diablo, un ser malvado. Quienquiera que desafíe a Dios debe ser la personificación misma del mal. Eso parece ser algo que se da por sentado en la religión tradicional. Pero los antiguos griegos no compartían esta idea. Para ellos, Zeus, a pesar de todo su poder, todavía podía equivocarse.

“Imagínese lo asombrada que estaba una amiga mía cuando le expuse mi perspectiva de las ‘normas morales de Dios’. Le dije que ‘si hubiese semejante dios, y éstos fueran en realidad sus principios morales, yo sería tolerante con él. Después de todo, ¡Dios tiene derecho a sus propias opiniones!’
“Solamente un humanista se atreve a hablar de esta manera. Sólo un humanista puede sugerir que, aunque haya un dios, es perfectamente legítimo estar en desacuerdo con él, con ella o con lo que sea”.

El resultado de que cada persona sea su propia autoridad máxima es lo que se denomina la “ética de situación”. Instituciones como el vínculo del matrimonio se transforman en simples opciones personales, comparables a la compra de un nuevo automóvil. La homosexualidad y el divorcio se consideran aceptables “mientras nadie salga lastimado”. ¿Las consecuencias sociales de todo ello? Una epidemia de enfermedades venéreas, sida, trastornos mentales, familias destruidas, pobreza, crimen, guerras; es decir, los mismos males que los humanistas dicen que quieren cambiar.

Pablo denuncia a la Roma pagana

En Romanos 1:18-21 el apóstol Pablo confronta la idolatría del mundo romano del primer siglo. Él escribe: “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.

“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido”.

Pablo dice que la creación misma revela al Creador de una manera tan evidente, que la idolatría resulta absurda. Este mismo argumento desenmascara al humanismo secular, que afirma basarse en la razón. El darwinismo, concepto fundamental del humanismo del siglo xx, ha sido rechazado por un número creciente de investigadores por ser científicamente insostenible. El diseño y la complejidad de la naturaleza prueban la inteligencia de un Diseñador.

Pablo continúa en los versículos 22-25: “Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador . . .”.

Los supersticiosos habitantes de la antigua Roma creían en una miríada de dioses y diosas, pero negaban al Creador. Pablo dice que “cambiaron la verdad de Dios por la mentira”. Los humanistas no adoran ídolos de madera o de piedra, pero han tratado de sustituir la adoración del Dios creador por la adoración de la humanidad y de uno mismo. Para el humanismo secular cada persona es su propio dios.

Pablo continúa mostrando los resultados de las teorías humanas que rechazan al Creador: “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.

“Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de maldades, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican estas cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (vv. 26-32).

Irónicamente, las consecuencias del humanismo secular en la sociedad no difieren en absoluto de las de la idolatría romana: inmoralidad sexual, homosexualidad, falta de amor y misericordia, violencia, destrucción de la familia y odio hacia Dios.

La única solución verdadera

Sólo 34 hombres firmaron el Manifiesto Humanista original, pero un vistazo a sus nombres es muy revelador. Uno de los firmantes fue John Dewey, fundador y primer presidente de la Asociación Estadounidense de Profesores Universitarios y una de las figuras más influyentes en la reforma del sistema de educación pública en los Estados Unidos a finales del siglo xix y a comienzos del xx.

Bajo la influencia de Dewey y otros, se efectuaron dramáticos cambios en las escuelas públicas. La ciencia reemplazó a la religión como el cimiento de la educación. El razonamiento humano reemplazó la creencia de que la Biblia contiene la verdad guiadora del Creador.

Los humanistas seculares tienen razón cuando afirman que el cristianismo histórico no ha podido crear una sociedad utópica. El problema del cristianismo es el mismo que el del humanismo: la naturaleza humana. Cuando estudiamos seriamente la Biblia resulta evidente que el cristianismo de Jesús y de los apóstoles ha sido opacado por un cristianismo falso que ellos difícilmente podrían reconocer. Hasta que los seres humanos estén dispuestos a someterse al Creador y al camino de vida que él desea para nosotros, continuaremos repitiendo los mismos trágicos errores.

La Biblia revela que Dios enviará a Jesucristo a la tierra para establecer su reino. Cuando eso suceda, todas las religiones falsas —el cristianismo, el hinduismo, islamismo, budismo y el humanismo— desaparecerán, cuando los seres humanos por fin aprendan la verdad y se sometan a la autoridad de Cristo. ¡Los resultados serán la paz y la felicidad que todos desean!

Antes de que él regrese, usted debe llegar a conocer la Biblia, estudiándola diligente y personalmente. ¡No se deje influenciar ciegamente por la crítica que el humanismo secular hace de este libro! BN

 


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